Por el COVID-19 subirán las rentas y será más difícil comprar casa. El momento de comprar casa es ahora.

 

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La pandemia de COVID-19 ha puesto en pausa el mercado de bienes raíces en el país y su futuro resulta complejo para miles de personas que no saben ahora cuál es la mejor opción para su patrimonio.
A principios de febrero, Ramiro y su esposa Mariana habían encontrado su hogar ideal: una casa, con un pequeño jardín en la parte trasera y espacio suficiente al frente para su carro y la moto que él había adquirido como hobby. Tenían pensado cerrar la compra en marzo, pero un virus llegado desde China les cambió los planes para siempre.
La pandemia de COVID-19, que acumula cinco mil 455 muertos y 154.277 contagios en Colombia, ha trastocado la economía global y mandado al país a una recesión que amenaza con ser una de las más profundas. Poco a poco los datos económicos negativos se acumulan y el consenso de especialistas estima una caída del PIB, además de una masiva caída de empleos formales.
“Ante un panorama económico negativo, como el que enfrentamos, el mercado inmobiliario siempre resiente de manera particular esos embates”, dijo Fernando Soto-Hay. “Viene una caída en los ingresos de muchas personas, lo que significa que no podrán adquirir la vivienda que buscaban o pretendían antes de la recesión, si es que la quieren todavía”.
A raíz de la pandemia y el confinamiento posterior que ha golpeado de forma severa a la economía, añadió, es cada vez más grande el número de personas que busca una opción de vivienda en un segmento de menor costo, cuando todavía siguen interesados en adquirir una propiedad.
En Colombia, gran parte de las transacciones de vivienda se realizan con créditos hipotecarios, que en su mayoría financian hasta 80 por ciento del valor total de la propiedad. Con una pérdida de ingresos grande como la que se prevé para un número importante de personas en el país, el resultado será una lucha por viviendas de menor precio, usadas o sin las amenidades que proyectos más costosos ofrecen.
Las personas ya no pueden costear los mismos gastos de antes.“Es un cambio importante, es una zona distinta y son condiciones diferentes, pero son las decisiones que se están tomando”, dijo. “El COVID nos trajo el mercado inmobiliario más incierto de la historia”.
En lo que el panorama se aclara un poco, miles que hasta hace unos meses buscaban activamente un nuevo hogar, han pospuesto, muchos de manera indefinida, esa decisión.
“En términos generales, vemos una tendencia a la baja, una tendencia de búsqueda de una vivienda de menor costo”, añadió Daniel Narváez. “Pero todavía hay personas con capital suficiente para invertir, que ven que los retornos de una vivienda pueden llegar a ser hasta 15 por ciento anual, y eso motiva a comprar”.
De hecho, todos los especialistas inmobiliarios coinciden en que el de Colombia se está transformando en un ‘mercado de compradores’. Esto significa que, ante la caída en la demanda de ciertos segmentos de vivienda y la necesidad de liquidez por parte de los desarrolladores, las personas con recursos suficientes para adquirir una vivienda tienen una capacidad de negociación más alta para conseguir precios más asequibles, son sobre todo los compradores patrimoniales de vivienda, aquellos que ya tienen una casa pero adquieren otra como inversión, quienes más podrán beneficiarse de este fenómeno del mercado inmobiliario nacional.
No es el caso de Ramiro y Mariana, quienes rentan actualmente y pensaban adquirir finalmente su casa. Ahora, ante la pérdida casi total de los ingresos de ella, producto de una cafetería de su propiedad, se han tenido que ‘conformar’ con dos opciones que hasta hace poco no vislumbraban: una casa de ‘segunda mano’ o seguir rentando.
Según Lamudi, esa disyuntiva es frecuente en el mercado actual. Quienes ya tienen una casa y un crédito hipotecario han recibido un respiro importante de parte de los bancos.
Enrique Margain, presidente del Comité de Crédito Hipotecario de la Asociación de Bancos de México (ABM) y director ejecutivo de Crédito Hipotecario y Automotriz de HSBC México, afirmó que las facilidades otorgadas a los clientes han dado un respiro a sus economías y permitirán que en el mediano plazo siga creciendo la demanda de esos productos financieros.
“Pensábamos que la gente se iba a detener más, pero hoy son pocas las cancelaciones que se han dado”, dijo. “Se tienen temas (negativos) porque los registros públicos de la propiedad están cerrados, lo mismo que los notarios, pero sí se han firmado contratos que esperamos se reactiven próximamente”.
Margain añadió que crisis anteriores, como la más reciente de 2008, permitieron a la banca desarrollar soluciones para este tipo de ‘bajones’ en la economía y adecuar los productos. Queda ver en los siguientes meses la demanda real de ellos por parte de los clientes.
Por lo pronto, una de las señales positivas del mercado para quienes desean adquirir una vivienda es que las tasas de los créditos hipotecarios, que actualmente están en un promedio de 10 por ciento a un plazo generalmente de 15 años, podrían bajar.
Para quienes no pueden comprar una casa y más bien planean seguir en el mercado de renta, las noticias no son tan buenas: los especialistas inmobiliarios anticipan una subida en los precios, al menos en el corto plazo.
Lo anterior debido a que, en los últimos años, la oferta de vivienda en zonas de alta demanda se ha detenido, especialmente porque no existen las condiciones ideales para la inversión en proyectos de infraestructura nueva. A ello se suma una elevada demanda de esas propiedades y que el COVID-19 evitará que miles puedan aspirar a una vivienda propia en los próximos meses.
Ninguno de los especialistas mencionó con exactitud cuánto subirán las rentas, debido a que depende de factores múltiples como la ubicación del inmueble, los metros cuadrados y, en mayor medida, del desempeño económico tras el confinamiento. Lo que es un hecho seguro es que vivir solo en una zona céntrica, con amplio espacio, será todavía más caro en las principales urbes del país.
“La renta siempre es una solución más flexible”, mencionó González. “Por ello hemos visto una orientación más grande hacia ellas, requiere de menos compromiso ante el entorno actual”.
La pandemia de COVID-19 no solo le ha pegado al sector residencial. Las oficinas y otros espacios de trabajo también anticipan un golpe, que se suma a un fenómeno de menor dinamismo que venía arrastrando desde hace varios años.
“El mercado inmobiliario en espacios de oficinas entró en un congelador con la pandemia”, dijo Sergio Pérez, director de servicios corporativos globales de Newmark Knight Frank. “Un éxodo de las oficinas no lo hemos visto como tal, pero los cierres y entregas de oficinas se están desfasando, al igual que los pagos”.
“Es preocupante”, añade Pérez. “No hay definiciones y entre que es una cosa u otra, nadie está tomando decisiones para la ocupación de esos espacios”.
Pero no todo son malas noticias tampoco para ese segmento inmobiliario.
Para quienes escasean las buenas noticias, según Pérez, es para el sector de retail, el más golpeado por el confinamiento y el que mayor flexibilidad ha requerido para poder sortear la crisis. Ninguno de los especialistas inmobiliarios tiene una estimación precisa de a cuánto podría ascender la disponibilidad de espacios comerciales tras la pandemia y solo uno de ellos dio un número preliminar: 36 por ciento, un valor sin precedentes.
La pandemia que ha puesto de cabeza al mercado inmobiliario también ha generado un movimiento innovador y un cambio en las preferencias de los clientes. Los espacios de oficinas deberán contar con sistemas de ventilación más eficientes y la distancia entre áreas de trabajo será mayor. De pronto, aquellas mamparas de otros tiempos para dividir a las personas no lucen tan mal y resulta menos atractivo estar codo a codo en un coworking. Las casas también cambiarán. Las áreas funcionales tendrán más peso, pues uno nunca sabe cuándo podría haber un nuevo confinamiento.
«¿Qué quisiera de una casa nueva?», reflexiona Ramiro, quien ha laborado en casa desde marzo. «Más espacio para trabajar y un lavabo más grande».
Fuente:elfinanciero.com

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